Se busca consenso fuera del CES

La gente sabe que una reforma es el cadalso

La reforma fiscal se sienta en los parques a conversar, y anda la ciudad, incluso entra a las discotecas. Como ciudadana en proyecto tiene vida plena.

Aunque no sería la reforma fiscal en sí, sino el provocador de la reforma fiscal. Solo debe introducirse y se tiene la impresión de que será aprobada con los votos del exdiputado José Rijo.

Puede fallar, pero no pondrá en riesgo la estabilidad política, como la constitucional. La gente sabe desde siempre que la reforma fiscal es una visita al cadalso, y de tanto ir, una cita con el dentista.

Duelen los dientes.

Con la Constitucional es distinto, aun cuando las modificaciones, los cambios, las nuevas pasan de 40, y cada gobernante tiene la suya-suya como propia.

Al parecer todo el afán es lograr “consenso ” fuera del CES, su escenario natural, y usando medios alternativos que consigan el mismo objetivo sin alterar el orden que desea preservarse.

Rijo anuncia, advierte y hasta amenaza, que se tendrá reforma fiscal antes de finalizar el año y la pregunta es: ¿cómo un director de Presupuesto puede imponer lo que no pueden otras instancias?

La respuesta entró al espacio, está en el aire, pero aún no cae.

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