Los AM y otros cortos y largos

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Los AM y otros cortos y largos

ANTES O DESPUÉS DEL MERIDIANO. Durante 15 años, Adriano Miguel Tejada, que por estos días se jubila como director de este diario, escribió esta columna breve que se convirtió en desayuno, almuerzo o cena, pues se podía leer antes o después de la media mañana. Ha sido un acierto recoger, antes de su retiro, una parte de esos AM que habrán de dejar huella en el diarismo nacional y en el periodismo de opinión en República Dominicana. De los más de 2.500 AM que escribió decidió reunir alrededor de 650 para dejarlos en libro, abarcando de 2004 a 2019, de modo que nos perdemos, para otro momento, la reunión de los que ha publicado durante este año pandémico, el último de su larga carrera periodística que se inició editando mensuarios en su nativa Moca, continuó en La Información, de Santiago, en cuyas páginas escribieron tantos ilustres columnistas durante sus más de cien años de existencia, revista Rumbo, y concluye en Diario Libre. La voz, y las letras, de Adriano Miguel, a quien todos sus amigos desde la infancia hemos llamado siempre Linche, sentaron cátedra de opinión libre, sin apego a ninguna obligación o atadura. Los que lo conocemos desde siempre, creemos saber cómo piensa y como es tan suyo el cuidarse de un pensamiento del que no esté absolutamente seguro o en el que no crea, como soltar amarras cuando entienda que debe pronunciarse en una u otra dirección. He conocido pocos tan cabal y tan firme en lo que diga o no diga. Terencio creo para él la frase aquella tan manoseada: “Hombre soy, nada humano me es ajeno”. Una relectura de sus AM nos indicará el norte de sus principios, de sus querencias, de sus diagnósticos, de sus perspectivas sobre la realidad dominicana y sus sucesos. Arrancó iniciando la semana el 5 de julio de 2004, advirtiendo que sus AM no pretendían ser “una cátedra adusta ni poseer la verdad absoluta”, y que prefería ser “superficial antes que erudito y pedante”. Concluyó, por lo menos para este libro, el 26 de diciembre pasado cuando nadie podía pensar que, a estas horas, tendríamos casi ocho meses de una pandemia que ha desajustado nuestras vidas y donde lo digital y virtual, tan anunciado y vaticinado, nos llegó de pronto sin estar preparados para esa nueva realidad. Se despidió con esta pregunta que tal vez todos debamos evaluar la respuesta más precisa y necesaria: “¿Cuándo fue que los dominicanos perdimos el sentido de propósito que impulsó a esta nación a luchar por su libertad, a defender su soberanía, a luchar por una democracia que fuese lo más real posible y a creer que en este país había oportunidades para todos?”. Ojalá sea tan solo el director el que se vaya y que el pensador sin cátedra ni verdad absoluta se quede llamando a la reflexión de nuestros dilemas, defendiendo las buenas causas, contando atractivas historias, advirtiendo desajustes y expresando con el libre arbitrio con que siempre se ha conducido en la vida desde muy joven, esas ideas de estilo tan suyo que pueden leerse a gusto y conciencia a cualquier hora del día o de la noche.

LA METAPOESÍA. El movimiento poético fundado por Jorge Piña hace treinta años ha celebrado su efeméride literaria con un recital global de metapoetas. La metapoesía se estrenó el 13 de octubre de 1990 con un manifiesto formal y en su trigésimo aniversario ha dejado claro que sigue activo, convocando un premio internacional de poesía. Posteriormente, fue dando a conocer un segundo manifiesto, un decálogo, cinco tesis, cinco metamitemas y un posmanifiesto, algo inusual en el movimiento poético dominicano, donde la mayoría o desfallecían temprano, o no arrancaron nunca, o su vigencia fue de poco tiempo. Desde Nueva York, donde reside, Jorge Piña mantiene vivo su pensamiento poético. Darío Tejeda, Joel Almonó, Ike Méndez y Karina Rieke figuran entre los cofundadores de este movimiento. Ha de celebrarse esa apuesta de la metacreación y del metalenguaje.

LA CREACIÓN CON ROSTRO DE COVID. César Sánchez Beras, uno de los escritores de creación más abundante del país, fue uno de los primeros a quien la COVID-19 le llegó de visita. Todos sus amigos nos asustamos. Ya había caído René Rodríguez Soriano y parecía que la literatura comenzaba a ser afectada por el virus. Poeta, narrador, autor de literatura infantil, decimero y educador (sirvió por muchos años como profesor de español y literatura en Lawrence High School, Massachussets), César decidió volver a radicarse en Santo Domingo desde hace unos dos o tres años. Asmático y un poco pasado de libras, muchos de sus amigos comenzamos a temer por su salud. Fue atendido por otro escritor, médico, grande amigo, que le brindó las atenciones de lugar. César sobrepasó la crisis, y desde su encerramiento se mantuvo comunicado con algunos amigos. Dicen que la COVID deja un poco turulato el cerebro y que afecta, en algunos, el hilvanar las ideas. Pues, a César le pasó lo contrario. En sus meses de enfermedad y convalecencia concluyó varios proyectos literarios en proceso: un libro de sonetos, un poemario infantil, tres piezas trágicas de teatro y tres novelas juveniles. A más de que se mantuvo leyendo y releyendo los libros de otros autores. Su caso no es sólo digno de aplauso –uno más de todos los que bien recibe- sino de estudio de parte de los expertos en el coronavirus. César es un gigante.

DOY GAUTIER DE ANIVERSARIO. Semanas atrás, Manuel Salvador Gautier, el querido Doy, cumplió 90 años de vida. La pandemia impidió que se le agasajara como debía. Recluido en su hogar, sigue produciendo literatura y hasta ha dado nombres de los libros que se propone publicar. Doy, arquitecto de profesión, se reveló como novelista hace 27 años, en 1993, cuando dio a conocer su famosa tetralogía Tiempo para héroes, que incluyó las novelas La convergencia, Monte Adentro, Pormenores del exilio, y El atrevimiento. Para entonces, Doy Gautier tenía 63 años de edad, por lo que resultó un auténtico acontecimiento en el mundo literario dominicano conocer a un escritor que se estrenaba a esa edad ¡y con cuatro novelas al mismo tiempo! Recuerdo la sorpresa y los comentarios que dedicaron al suceso los entonces tertuliantes sabatinos de la librería La Trinitaria, sobre todo cuando algunos que leyeron rápidamente la tetralogía la elogiaron con creces. De acá a esta parte, el Manuel Salvador Gautier acrecentó su bibliografía personal con éxito creciente. Han existido otros pocos casos en nuestra literatura de lo que se denomina escritores tardíos, pero lo de Doy Gautier ha sido excepcional, por su persistencia y por la calidad de su producción literaria. Celebremos las nueve décadas de vida de este gran escritor y extraordinario ser humano.

LA COLECCIÓN DE ENSAYO DE ISFODOSU. El Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, la universidad oficial que se dedica exclusivamente a la preparación profesional de los futuros educadores dominicanos, ha publicado dos colecciones de excelente factura, tanto en lo que se refiere a la selección cuidadosa de los textos como a la calidad de las publicaciones. La primera fue de narrativa y ha presentado, en medio de la pandemia, su colección de ensayos. Son once títulos en este caso que incluye a los siguientes autores: Pedro Henríquez Ureña, Camila Henríquez Ureña, Federico García Godoy, Ulises Francisco Espaillat, Juan Isidro Jimenes Grullón, Américo Lugo, Abigaíl Mejía, Ercilia Pepín, Manuel Rueda y José R. Cordero Michel. Cada libro lleva un prologuista: Andrés L. Mateo, Miguel D. Mena, Ángela Hernández Núñez, Franklin Gutiérrez, Adriano Miguel Tejada, León David, Rubén Silié, Quisqueya Lora, Ida Hernández Caamaño, Julio Sánchez Maríñez y René Rodríguez Soriano, con el que probablemente sea el último texto que publicó antes de su fallecimiento a causa de la COVID el 31 de marzo pasado. Las obras son para uso exclusivo de sus educandos y docentes. Forman parte de su formación integral. Pero, se dedican unos pocos ejemplares a la venta. Ojalá los que puedan obtengan esta valiosa colección, por el valor literario y los autores seleccionados mediante consenso de expertos, y por las ejemplares y hermosas ediciones de los mismos. Reconocimiento para su rector Julio Sánchez Maríñez, para la directora editorial Margarita Marmolejos y para Julissa Ivor Medina autora de las cubiertas. Tesoros bibliográficos, sin reparos.

Libros
  • Los AM de Diario Libre
  • 2004-2019
  • Editora Búho, 2020
  • 650 págs.
  • “Tengo la impresión de que los dominicanos no nos estamos dando cuenta del peligro mayor que se cierne sobre el país, que no es otro que la corporativización de la política”.
  • El poema es metalenguaje
  • Jorge Piña
  • Editora Nacional, 2010
  • 198 págs.
  • “Un poema perfecto es un Metapoema. Poema-saber-misterio metafísico. Magia pintada en la escritura. Alucinante pasión de la letra. El poema no existe, sólo existe el Metapoema”.
  • Días de carne
  • César Sánchez Beras
  • Editora Nacional, 2005
  • 95 págs.
  • “...Esta noche prosigue/ porque quedan amantes/ aún quedan días de carne sin quitarse el vestido/ y lloviznan conjuros las bocas cuando besan/ y la ciudad despierta/ cada vez que alguien ama...”
  • Tiempo para héroes
  • Tetralogía
  • Manuel Salvador Gautier
  • Editora Taller, 1993
  • Conjunto de las 4 novelas:
  • 828 págs.
  • “En junio de 1959 llegaron por Constanza, Maimón y Estero Hondo los hombres que venían a derrocar la dictadura de Rafael L. Trujillo. Esta es historia es para recordarlos”.
  • La utopía de América
  • Pedro Henríquez Ureña
  • Colección Clásicos Dominicanos
  • ISFODOSU, 2020
  • 85 págs.
  • “Reiteramos la esperanza de que esta colección contribuya a una mejor formación de nuestros futuros docentes, del magisterio nacional y de la población lectora esforzada en el conocimiento de su cultura”.

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