Del caos de la basura en la industria de los residuos sólidos

República Dominicana tiene el reto de un manejo integral de la basura con una operación que genere una cadena de valor y le mueva hacia la economía circular
Santo Domingo
Imagen del vertedero de Tamboril, en Santiago. (Archivo/Diario Libre)

Esta historia es parte del especial “El problema de los vertederos” de Diario Libre, realizado por Tania Molina, Adalberto de la Rosa y Edward Fernández.

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En el recorrido que me ha tocado realizar por los destinos finales de nuestros consumos, en ese lugar complejo en el que concurren todas las industrias, en lugares como Duquesa llegan 600 viajes de tanques a depositar los lodos cloacales de nuestros condominios, torres y patios, ante la ausencia de un sistema de tratamiento cloacal.

En ese botadero del caos de la basura, como en nuestras calles, nacieron los emprendedores del reciclaje, los buzos, con un entendimiento de la clasificación de los diferentes materiales con valor de mercado como hierro, aluminio o los diferentes plásticos.

En esos destinos finales que se convirtieron los botaderos de basura y que fueron proliferando a medida que crecía nuestra economía hasta convertirse en 350 a cielo abierto, los de mayor impacto, como Duquesa, Puerto Plata, Santiago, Haina, Tamboril, requieren de intervenciones de emergencias frecuentes.

Se desarrollaba la pregunta ¿Cómo puede transformar la Republica Dominicana este caos?, ¿cómo generar las herramientas?, ¿qué tiempo se requiere?, ¿qué tipo de intervención? ¿Cómo generar una cultura de hacer relevante la infraestructura del manejo integral de los residuos sólidos que nos permitan aprovecharlos?

A lo largo de una década hemos tenido diversas colaboraciones. La Agencia Técnica de Cooperación Japonesa ha sido la más constante, en alianza con el Banco Interamericano de Desarrollo, en la creación del plan maestro de la mancomunidad, en una revisión reciente que dio como resultado la Comisión Presidencial que trabaja en el tema.

Con una iniciativa de la Cervecería Nacional Dominicana, que acogió el gobierno del expresidente Danilo Medina, nació la iniciativa Dominicana Limpia, que genero un mayor empoderamiento del tema, la creación de iniciativa de separación en la fuente en (18 territorios) como San Juan, Salcedo, Villa Tapia, Jarabacoa, Nagua, el fortalecimiento y creación de materiales educativos para las escuelas.

En materia de destinos finales, la creación de la unidad ejecutora en la Liga Municipal Dominicana con equipamiento, con la asistencia de la mexicana Pilar Tello y un equipo de técnicos dominicanos, dejó iniciado un proceso de intervención de cierre técnico y nuevas infraestructuras.

El más serio problema de estas intervenciones viene de las preguntas: ¿Cómo garantizar su sostenibilidad económica? ¿Cuánto hay que pagar para dar el tratamiento que requiere un destino final? ¿Quién lo debe manejar, ¿el Ayuntamiento, un privado o una alianza publica privada?

Esas respuestas se construyeron en la Ley de Manejo Integral de Residuos Sólidos y Comanejo en proceso de creación de los diferentes reglamentos para su implementación.

El tema con los residuos sólidos es que debe tener una actividad permanente y un cambio cultural que nos pase del caos a la industria, una tarea de consistencia. Hay iniciativas como las que realiza la Asociación de Industria de la República Dominicana con Nuvi y muy sujetos a los precios del mercado de materiales, muy cambiantes, que requieren de la Ley como un sentido de compromiso estratégico en cultura de la limpieza.

Lograr generar los procesos para el manejo integral de la basura con una operación que genere una cadena de valor y nos mueva en el sentido de la economía circular es uno de los mayores retos y oportunidades que tiene la República Dominicana.

El costo del manejo de toneladas de residuos sólidos promedio es 18 dólares en América Latina y, en la actualidad, el promedio destinado en el país es de 2 dólares por tonelada, lo que hace imposible un manejo adecuado de parte de la municipalidad. La ley genera un marco jurídico en el que establece una tarifa básica de 10 dólares por toneladas, pagado por el fideicomiso publico y privado que crea la misma legislación.

Desarrollar una infraestructura con una operación apropiada, profundizar y darles seguimiento a las intervenciones de los proyectos de Villa Altagracia, Baní, Hato del Yaque, Santiago, Azua, Puerto Plata, Verón y reforzar otros que son prioritarios, son un importante paso en la creación de esa infraestructura que nos permiten ir transformando el caos de la basura en la industria de los residuos sólidos.

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