El Inabima

El Inabima nació mal y probablemente por las razones equivocadas. El sistema de pensiones del país tiene demasiadas excepciones que contribuyen a que no funcione bien ninguna.

No tiene sentido, en primer lugar, que el plan de retiro de los maestros corra a cargo, en una proporción muy alta, del presupuesto del Minerd. Así, no es más que otra nómina a cargo del 4%.

Con la acción de reclamo iniciada por el Defensor del pueblo, éste cumple con su misión: defender al ciudadano ante abusos o incumplimientos de la administración. Pero siendo esta acción correcta revela una irregularidad mayor. El Inabima es un pozo sin fondo porque no es un plan de pensiones en sí mismo, sino una carga más para el ministerio que debería invertir sus fondos en mejorar la calidad de la educación, no en mantener beneficios mal diseñados de la clase magisterial.

La revisión de la Ley de Seguridad Social que ya se ha iniciado deberá contemplar con determinación la pertinencia de planes de retiro excepcionales que desvirtúan el espíritu con que fue creado el sistema previsional. Habrá protestas pero no queda más remedio.

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