La vacuna no cura, pero evita que mueras

El Gobierno dominicano, siguiendo el entusiasmo que ha provocado su exitoso programa de vacunas e imitando a otros países del globo, ha dispuesto una desescalada de las medidas restrictivas provocadas por el COVID-19, cuya finalidad esencial es proteger la economía.

Las autoridades han enviado el mensaje de que las vacunas están disponibles y que es responsabilidad de cada cual ponérselas, además de tomar medidas propias para evitar un contagio de la letal enfermedad.

El paso dado por el presidente Luis Abinader se entiende, pero la población que no acaba de vacunarse debe ser consciente de que la posibilidad de un rebrote siempre estará presente y que la única defensa ante él es tener las vacunas como mecanismo de choque.

Igualmente, aquellos que nos hemos vacunado -incluso los que como yo, que tenemos tres dosis- no podemos bajar la guardia ante este letal virus, pues tenemos que entender que la vacuna no cura, lo que sí hace es evitar, en la mayoría de los casos, que uno se muera o que tenga que recurrir a una hospitalización.

Es cierto que hay un ligero porcentaje de personas que, dependiendo de su sistema inmunológico, mueren a pesar de estar vacunadas, pero creo que es mejor no tentar a la fortuna y estar inoculados, porque las probabilidades están a favor de quienes están protegidos.

Dicho eso, mi mayor temor estriba en que no pocos gobiernos han decidido abrir las economías, a pesar de que los procesos de vacunación no van al mismo ritmo que las fases de reapertura. Por eso vemos algunas jurisdicciones en Estados Unidos o países como Francia y Australia, que han optado por retomar medidas preventivas ante el peligro que representa la nueva variante Delta del COVID-19.

El llamado es, por lo tanto, a no bajar la guardia, porque el peligro del rebrote siempre anda merodeando y sería lamentable que nos tome por sorpresa.

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